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evista

anales

Séptima Serie. Nº 10/2016

11

Hay una segunda expresión que se utiliza muy frecuentemente en los discursos

políticos y que quiero invocar porque pienso que nos sirve para entender la relación

entre la Universidad de Chile y el proceso constituyente. Es la que hace referencia al

“alma nacional”. Reflejar el alma de Chile implica una dualidad. Es al mismo tiempo

un acto de afirmación autoconsciente de lo que somos y una promesa de lo que

queremos ser. Es una afirmación autoconsciente de lo que somos porque supone

que buscamos en nosotros mismos lo que creemos que es el alma nacional, lo que

nos aúna, cuál es nuestro espíritu común, cómo queremos convivir, cómo creemos

que todos debemos compartir valores, ideas, oportunidades, posibilidades.

Y es, por supuesto, un querer ser, porque tenemos motivos para pensar

que podríamos hacerlo mejor; sabemos que hemos pasado por momentos muy

dolorosos; queremos que esta discusión constitucional sea una oportunidad para

reafirmarnos recíprocamente que nunca más ocurrirán entre nosotros episodios

como aquéllos, que podremos generar una forma de convivencia social y política

que nos permita a todos entendernos fraternalmente como parte de un mismo

proyecto, de un proyecto social, político, económico y cultural.

Por eso, en la historia chilena la universidad pública, y en particular la Universidad

de Chile, ha tenido una relevancia mucho mayor que la que corresponde a una

institución de educación superior. En Chile la idea de nación está y ha estado ligada

a la Universidad de Chile de un modo que para habitantes de otros países resultaría

difícil de comprender. La Universidad ha sido una de las bases de la construcción

de la república.

Cito de uno de los poemas de “El hondero entusiasta” de Neruda:

Óyeme estas palabras que me salen ardiendo,

y que nadie diría si yo no las dijera.

Con estos versos podríamos intentar aproximarnos a la posición tan especial

que ocupa la Universidad de Chile dentro de la nación chilena. Muchas veces ha

sido la Universidad de Chile la encargada de cumplir tareas, en cualquier ámbito

de la vida de nuestro país, pensemos en educación, salud, tecnología, vivienda,

producción de alimentos, que en el contexto de otros países no le correspondería

a una universidad asumirlas. Nuestra Universidad ha de emerger entonces para

decir palabras que nadie diría si ella no las dijera. Ese fue el sentido original de la

Universidad: una nación joven que comenzaba a forjarse crea esta institución, que

es la Universidad de Chile, en los albores de su vida patria, de su vida institucional.

Se trataba de construir un lugar donde pudieran expresarse esas palabras que, de no

haberlo, nadie diría.